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“Antes usaba muchísimo las redes sociales, hoy cerré todos mis perfiles", dice Jeff Orlowski, director de El dilema de las redes sociales

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“Antes usaba muchísimo las redes sociales, hoy cerré todos mis perfiles", dice Jeff Orlowski, director de El dilema de las redes sociales

















Jeff Orlowski, director de El dilema de las redes sociales, considera que servicios como Facebook o Instagram tienen un efecto negativo en la sociedad, e invita a dejar de usarlas Crédito: Gentileza Netflix




«Si no pagás por el producto, el producto sos vos», afirman en El dilema de las redes sociales (The Social Dilemma), un docuficción -porque es un documental ficcionado- que se estrenó en Netflix el pasado 9 de septiembre.


















































La frase se ha usado mucho para hablar de Facebook, pero también de Google y otras compañías que tienen a los servicios de uso gratis como modelo de negocio. Pero es anterior a las redes sociales y también es discutida, porque el modelo de ofrecer algo gratis a cambio de publicidad no es nuevo, no deja de ser efectiva, ni de tener una parte de verdad. Y es la piedra angular de una pieza que desde su publicación se transformó en uno de los contenidos más vistos en nuestro país, y generó múltiples debates.





Logró que se hable y reflexione sobre un tema siempre vigente, sobre el que se viene alertando hace años, pero que no termina de cuajar en la percepción de muchos usuarios: ¿cuáles serán las consecuencias sociales e individuales que provocarán el uso de las redes sociales, si seguimos utilizándolas como hasta ahora?





























Trailer de «El dilema de las redes sociales», disponible en Netflix

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El dilema de las redes sociales repasa varios argumentos en contra de las redes sociales (sobre todo, Facebook, por su masividad y por ser la precursora, aunque hay que sumar a Instagram, Twitter y TikTok) que se han postulado a lo largo de los últimos años: la admisión de exempleados de que crearon ciertos aspectos del sus productos para fomentar el uso reiterado ; el impacto que tienen la exposición permanente en las redes sociales sobre la autopercepción , y en las relaciones con los demás, que hacen que mucha gente sienta que vive en un conflicto continuo , etcétera. Llega, también, después de varios movimientos que promueven el bienestar digital y la reducción del tiempo que pasamos frente a una pantalla, del tamaño que sea.


























La difusión mundial de este documental ficcionado motivó a Facebook a publicar un comunicado en el que explica por qué considera que El dilema de las redes sociales está errado: Facebook afirma que sus productos crean valor, y generan más conexiones entre la personas, además de haber implementado cambios (sobre todo en los últimos años) para fomentar los vínculos de familiares y amigos; que su modelo de negocio se basa en la publicidad dirigida, pero sin vender datos personales de nadie en concreto; que todos esos datos -siempre según la compañía- están a salvo de la mirada de terceros, sobre todo después del escándalo de Cambridge Analytica; que trabajan para reducir la visibilidad de contenido polarizante (opiniones discriminatorias, etcétera); y para evitar la circulación de noticias falsas.














Para conocer más sobre cómo surgió El dilema de las redes sociales, LA NACION entrevistó a Jeff Orlowski, su director.





¿Dirigir este film ha cambiado algo de su vida y de su percepción de las redes sociales?














Sí, antes era un gran usuario de redes sociales, pero cuando comencé a trabajar en esta película dejé de utilizarlas por completo. Y decidí hacerlo justamente debido a todas las cosas que estábamos aprendiendo durante la realización de este film. Actualmente no uso ninguna de estas plataformas.





¿Qué fue lo que más le llamó la atención?














Básicamente darme cuenta que nosotros estamos siendo usados por estas compañías para su propio beneficio. Siempre tuve una imagen errónea de lo que eran estas empresas eran debido a la forma en que se venden y que se publicitan. Ellas afirman que nos brindan servicios, pero en realidad creo que hay algo más oscuro detrás, porque ellas se están beneficiando de nosotros.





¿Se puede lograr un balance hoy entre llevar una vida saludable y seguir en las redes?





Creo que hay muchas formas de estar conectados con el mundo y estoy convencido de que las redes sociales no son necesarias. La gente necesita ser realmente crítica sobre la información que está recibiendo, cómo la recibe y por qué, sobre todo en noticias e información. Cuando un usuario está en una plataforma de redes sociales no tiene control sobre lo que ve: los algoritmos están enviándole información basada en metas y objetivos. El mundo ya está viendo un impacto en la salud mental de los adolescentes, y notando las consecuencias que está provocando en los individuos. Por eso necesitamos ser críticos de estas plataformas y mirarlas de una manera totalmente diferente.





Pero las redes sociales hoy son centrales para buscar trabajo, para charlar con amigos y hasta para recibir créditos bancarios; ¿es posible realmente vivir sin ellas?





En parte por eso llamamos a nuestro film «dilema social», porque de muchas maneras estas plataformas se están apoderando nuestra sociedad. Y nosotros somos responsables de esta situación, porque nos convertirnos en productos de estas plataformas al utilizar sus servicios. Estamos tan ligados a estos servicios que los necesitamos cada vez más. Pero mi gran esperanza es que comencemos a utilizarlos de una manera más conciente.





Si yo volviera a Facebook o Twitter no tendría qué ver. Podría seguir mandando mensajes a mis amigos, si esa es la única manera que tengo como conectarme, pero no me mostraría contenido. Hay una frase que usamos en la película: «Si no estás pagando por el producto entonces vos sos el producto». Aunque es una simplificación, creo que realmente ayuda a las personas a darse cuenta que las redes sociales fueron diseñadas con esta intención desde su nacimiento. Es importante que las personas se pregunten si pueden usar los servicios sin ser absorbidos por la desinformación, o ser manipulados de diferentes maneras.





Entonces, ¿quién debería proteger a los usuarios? ¿Es responsabilidad de ellos, de los gobiernos, las compañías o de todos?





Las plataformas sociales introdujeron problemas que, en mi opinión, son similares en escala a lo que sucede con el cambio climático. Es un gran, gran problema que afecta a toda la sociedad en su conjunto. Y no existe una solución única, ni tampoco es fácil para resolver. Requiere tanto de acciones individuales, como de medidas judiciales y acciones del gobierno. Creo que ocurre exactamente lo mismo con la tecnología: hay cosas que los individuos pueden hacer para protegerse, pero también son necesarios cambios en la forma que actúan las empresas; si el cambio por parte de ellas no ocurre o es insuficiente, es fundamental que el gobierno las regule. Este es, justamente, el enorme tema que describe la película. Tal como ocurre en la cultura del cambio climático, estamos viendo cambios a nivel social que continuarán empeorando si no actuamos.





Este tema debería ser discutido en las escuelas y sé que muchos profesores han logrado hacerlo. Además muchas personas ya están empezando a usar esta película dentro de las instituciones educativas. Es una gran oportunidad para que la gente la vea y opine sobre este tema, espero que los haga reflexionar.





Los críticos de su película se preguntan por qué se llama «dilema», si solo muestra un punto de vista.





No creo que muestre solo un punto de vista. Pienso que en el film se ven muchas personas diferentes, que opinan y dan sus perspectivas. Estamos buscando mostrar un punto de vista diferente a lo que nos venían mostrando y diciendo las empresas dueñas de las redes sociales. Por mucho tiempo solo escuchamos lo que ellas nos decían a través de sus mensajes, sus publicidades y sus testimonios. Las escuchamos hablar de ellas mismas y cómo se presentaban al mundo. Ahora nosotros queremos darle al público una perspectiva diferente.





Su film muestra a personas alienadas y manipuladas. ¿Es una exageración, para llamar la atención, o cree realmente que los usuarios han perdido totalmente el control y el criterio?





En la narrativa de la historia que hay dentro de la película, tratamos de introducir ideas que ayuden a que las personas se hagan preguntas, que piensen y reflexionen sobre las plataformas y la información que ven a través de ellas; y cómo les influye en su forma de pensar. Por ejemplo, mostramos un truco de magia y lo que queremos decir con eso es que aunque sepas que es magia y aunque sepas cómo funciona, igual tiene un efecto en las personas y terminan cayendo en ese truco. Quisimos mostrar que lo que experimentamos con las plataformas es similar a lo que nos sucede con la magia.





Otro punto que se destaca en este docuficción es que cada persona recibe información diferente de parte de las redes sociales. Esto también podría provocar un problema social, ¿no?





Todos tenemos nuestra propia versión de lo que creemos que es Facebook. Esto sucede porque cada uno accede a diferente contenido. Espero que la gente se dé cuenta que tenemos una versión propia de Facebook, y que esto está teniendo consecuencias graves. Las personas están siendo manipuladas sin darse cuenta, hay algoritmos que están eligiendo qué mostrarte cada día, y si una persona estuvo interactuando por una década en una misma plataforma su verdad y la mía ahora son diferentes. Entonces si en las redes sociales ves cosas e información que te gusta -que obviamente vas a ver cosas que tu gustan porque las compañías eligen mostrarte lo que te gusta- no necesariamente eso que ves es toda la verdad. Esperamos que la gente se dé cuenta de esto y preste atención.





¿Y qué futuro les queda a las redes sociales, y a nosotros, sus usuarios?





Me preocupa el futuro de nuestra sociedad. Estaremos en grandes problemas si las personas continúan usando las redes sociales como hasta ahora, sumando desinformación y teorías conspirativas, que es realmente lo que nos queda de ellas. Será más desafiante tener una sociedad saludable y conversaciones sanas: si una persona piensa totalmente diferente a otra, y ambos usan redes sociales, pueden hacer la experiencia de intercambiar o mostrarse los posteos que les aparecen en sus perfiles; verán que la información y los hechos que les muestran son totalmente diferentes. Creo que esta experiencia podría ayudar a que la gente se una y reconozca que todos tenemos diferentes percepciones del mundo porque somos alimentados con diferentes datos que nos muestran las redes sociales.





La posición de Orlowski no es única, ni tampoco necesariamente está en lo cierto en todo, ni tenemos que acordar con todas sus afirmaciones; pero lo valioso de El dilema de las redes sociales está en hacernos reflexionar sobre el uso que les damos a las redes sociales, el impacto que tienen en nuestras vidas, y lo que hacemos con eso.









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Fuente: https://www.lanacion.com.ar/tecnologia/antes-usaba-muchisimo-redes-sociales-hoy-cerre-nid2474706

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